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AYACUCHO |
Es una de las pocas ciudades privilegiadas del Perú y el mundo de milenaria tradición histórica y de trascendencia geopolítica.
En su suelo ocurrieron acontacimientos sociales, económicos, políticos y culturales de importancia que influyeron determinantemente en la vida política del Perú; que van desde la presencia del hombre más antiguo de Sudamérica en Pikimachay (20,000 años a.C.), Huarpas (siglos I al IV d.C.), primer Imperio Andino Wari (siglos V al XI), los Chancas (siglo XII y XIII), Vilcashuamán (siglos XIV al XV), la fundación de Huamanga por los españoles (1539) y hasta la misma Batalla de Ayacucho (1824). Hechos que constituyen símbolos y pilares de identidad y memoria histórica de peruanidad.
Este valioso patrimonio cultural, guarda una relación armónica con el encanto paisajístico y atmosférico natural propio de los Andes; producto de la interacción dinámica de la capacidad creativa e imaginativa de sus habitantes que se manifiestan en su fervor religioso, poesía, arte, música, etc. que hacen de Huamanga una ciudad grata, encantadora, de sentimiento y calidez hospitalaria para sus habitantes . |
EPOCA COLONIAL |
La intervención hispánica en la región, determinó la ruptura del aparato productivo e ideológico de su población.
Este hecho significó la fundación y población del primer asiento en Quinua y según otros autores en Huamanguilla y posteriormente (porque el lugar era muy destemplado y demasiado frío, tenía malas quedradas, carecía de salidas para caso de alguna guerra), los primeros pobladores y fundadores de la ciudad de Huamanga, acordaron trasladar la ciudad a un nuevo lugar que presente mayores ventajas.
Luego de una intensa búsqueda, se eligió el sitio de Pucaray donde se trasladó definitivamente la sede de la ciudad de San Juan de la Frontera de Huamanga el 25 de abril de 1540, a la actual ubicación urbana.
El nombre de la ciudad fue San Juan de la Frontera y es el primer nombre de la ciudad de Ayacucho. San Juan por ser el nombre del Santo Patrón de la ciudad y evidentemente fue una pequeña frontera y baluarte colonial contra los ataques de Manco Inca. Posteriormente tiene una variación en su nombre y se llama "San Juan de la Victoria", debido al triunfo de los ejércitos reales sobre las fuerzas almagristas en la Batalla de Chupas, el 16 de setiembre de 1542.
El 15 de febrero de 1825, por decreto del Libertador Simón Bolívar, sustituye las denominaciones originales por departamento de Ayacucho.
Luego de su fundación española, la ciudad de Ayacucho, adquirió gran importancia por la belleza de su arquitectura, su importancia religiosa expresada en más de 30 Templos y varios Conventos. Especialmente se convirtió en un gran centro comercial, ya que por su ubicación geográfica era paso obligado de viajeros que de Lima se dirigian a Cusco, Bolivia y Río de la Plata.
La riqueza de sus yacimientos mineros, la habilidad de sus artesanos dio nombre y gran importancia a Huamanga, durante los siglos XVI, XVII y XVIII |
INDEPENDENCIA |
En la época de lucha por la independencia, los ayacuchanos participaron activamente a favor de la independencia del dominio Español, sobresalieron Basilio Auqui (Jefe de Los Morochucos), María Parado de Bellido, Cayetano Quiroz, Mariano Bellido, Ventura Munive Ccalamaqui, Hermanas Toledo, y otros. Cuando San Martín llega a Perú, Antonio Alvarez de Arenales, se dirige hacia Huamanga para enfrentarse con los Españoles, en tal virtud Arenales jura la independencia de Huamanga el 31 de Octubre de 1820.
Finalmente los Libertadores Simón Bolivar y José Antonio de Sucre al mando de los ejércitos patriotas enfrentaron en la célebre Batalla de Ayacucho en las pampas de Ayacucho, el 9 de Diciembre de 1824, sellando así la independencia Latinoamericana. En honor al triunfo en la batalla de Ayacuho, Simón Bolívar cambia el nombre de la ciudad de Huamanga por el de la Ciudad de Ayacucho, sin embargo hoy se sigue manteniendo la costumbre de llamar por su antiguo nombre Huamanga. |
RELATO DE LA BATALLA DE LA PAMPA DE AYACUCHO |
Acción militar final de la Campaña Libertadora del Perú, en la que el general Antonio Jose de Sucre liberó de manera definitiva a dicha nación. Los preparativos para la batalla decisiva contra las autoridades españolas, comenzaron el 6 de diciembre de 1824 cuando el Ejército Unido llegó a la pampa de Ayacucho, en las cercanías del pueblo de Quinua (Perú), donde el general Antonio José de Sucre lo distribuyó de la siguiente manera: la división Córdoba (4 batallones) en el ala derecha; la división La Mar (4 batallones) en la izquierda; la división Miller (2 regimientos de caballería) en el centro; como reserva, la división Lara (3 batallones), detrás del centro. Por su parte, el ejército realista llegó al campo de batalla el 8 de diciembre, comandado por el general José de La Serna y se estableció en las faldas del cerro Condorcunca, frente la línea formada por Sucre. En cuanto las fuerzas comandadas por La Serna , la mismas se apostaron de la siguiente forma: la división Valdés (4 batallones) en la derecha; la división Monet (5 batallones) en el centro; la división Villalobos (5 batallones) en el ala izquierda; la división Feraz (caballería) entre las divisiones Monet y Villalobos; 14 piezas de artillería, unas con las divisiones y otras emplazadas delante de la línea.
Finalmente, en la mañana del 9 de diciembre, los realistas al mando de La Serna iniciaron el ataque, cuando la división del general Jerónimo Valdés avanzó con la finalidad de desbordar el ala izquierda republicana, al tiempo que las divisiones de los generales Antonio Monet y Alejandro González Villalobos se adelantaban para lanzar su ataque contra el centro y derecha de Sucre, tan pronto como Valdés cumpliese su cometido. Sin embargo, esta maniobra fracasó gracias al contraataque de la reserva republicana en la izquierda. Luego de esto, la acción siguiente de Sucre fue ordenar a Córdoba que atacara a los cuerpos de Monet y Villalobos, los cuales aún no habían entrado en combate. La división del general José María Córdoba cargó contra las unidades realistas, en proceso de despliegue en batalla, produciéndose una gran desorganización en estas unidades, seguida de la persecución que realizaron los batallones de Córdoba. Algo similar ocurrió con la caballería de La Serna cuando fue embestida por la caballería republicana. La reserva de Sucre intervino nuevamente, esta vez para auxiliar a las unidades de Córdoba, hasta que los realistas, imposibilitados para sostener la batalla por más tiempo, pidieron una capitulación que abrió el camino para la liberación del Perú. |
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